«QUE LA CRISIS LA PAGUEN LOS CAPITALISTAS»

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jueves, 18 de junio de 2009

Por un voto obrero y socialista

A medida que se acerca el domingo 28, no sólo crecen las chicanas, agresiones y escándalos característicos de la campaña electoral. También ganan terreno las evidencias de que la crisis económica y del régimen político se acerca a su apogeo.

Los aportes a la seguridad social de los trabajadores en blanco registraron una caída de 406.000 aportistas en los últimos ocho meses. Las cesantías de los precarizados han sido aún mayores. El consultor Ferreres, conocido por su "prudencia" para abordar la crisis, informa de una caída en la actividad económica del 8% para la primera mitad del año. En la provincia de Santa Fe han comenzado a cerrar grandes cadenas de comercio en las últimas horas, lo cual anuncia una quiebra generalizada de los famosos fideicomisos con los cuales las patronales y el gobierno financiaron el ‘repunte' del último quinquenio.

La Presidenta, sin embargo, se presentó en la OIT como abanderada de la lucha "contra los telegramas de despido" y de haber "colocado los recursos del Estado al servicio de la producción y del trabajo". El balance de esta política está a la vista... El kirchnerismo fantasea con llenar de créditos a los trabajadores, cuando éstos -bajo la picota del despido o la suspensión- , ni siquiera pueden pagar las cuotas de los préstamos pasados. Los subsidios y rescates a grupos capitalistas, que podrían superar este año los 15.000 millones de dólares, no alcanzan para contener el proceso de disolución económica. Los mismos grupos capitalistas subsidiados son quienes protagonizan la fuga de capitales. El superávit comercial, sostenido principalmente en una caída de las importaciones y, por lo tanto, por la recesión de la industria, ha sido enteramente devorado por la salida de divisas. Para que no le falten dólares a los que fugan, el gobierno "nacional y popular" acaba de anunciar la venta anticipada de las exportaciones de maíz y de trigo, lo que desencadenó, de inmediato, aumentos en los precios internos de estos alimentos. Mientras tanto, el 60% de los recursos de la Anses han sido colocados en este rescate sin futuro del Estado (pago de la deuda pública) y de pulpos capitalistas.

Una rara unanimidad se ha levantado a la hora de apoyar el saqueo de la Anses. Carrió saludó los subsidios de la Anses a la General Motors. Macri está pidiendo la plata de los jubilados para compensar la caída de la recaudación en la Ciudad. Aunque plata no le falta: ahí están las cajas de Ausa, el Banco Ciudad y las corporaciones del Sur y de Puerto Madero.

"Argentinización" y vaciamiento

A pocos días de los comicios, Kirchner llama a "la reestructuración del empresariado nacional", o sea a una pelea a muerte por un nuevo reparto del patrimonio estatal entre los capitalistas. "Cuando un amigo se va...", hay que acomodar al que viene. La Cámara del Petróleo acaba de denunciar que su rival, Repsol, paga dividendos y los retira al exterior (28 mil millones de pesos), en lugar de invertir la plata en exploraciones. Kirchner se ha hecho el zonzo porque con esos dividendos su amigo Eskenazi le paga a los bancos que le financiaron la compra del 15% de la compañía (La Nación, 6/5). Como es natural, esta política benefició también al otro accionista privado, el pulpo Repsol, que pudo embolsarse también sus dividendos. Este vaciamiento sin precedentes de YPF dio argumentos a la posibilidad de una "nacionalización consentida"; o sea, que Repsol se retire de YPF y venda sus acciones a la estatal Enarsa (o a otro amigo, Cristóbal López). Curiosamente, sería la nacionalización por la cual abogan el grupo Moreno, Proyecto Sur, Pino Solanas y Claudio Lozano, que han propuesto que Enarsa compre YPF "con las reservas de divisas del Banco Central". En el proceso electoral se entrecruza un violento choque entre pulpos capitalistas, que tiene que ver con el arbitraje que hará el Estado entre los diferentes intereses afectados por la quiebra capitalista.

Atomización política de la burguesía

El resultado electoral pondrá en evidencia una desintegración política que no tiene precedentes. Por de pronto, el gobierno pierde seguro, pero las elecciones no las va a ganar nadie, por la simple razón de que ninguna fracción opositora podrá reivindicar una victoria nacional. Reutemann o Binner, Luis Juez, Macri, Rodríguez Saá, Cobos podrán reivindicar el triunfo en su parroquia, pero nada más; los gobernadores kirchneristas se apuntan los resultados para ellos y lo mismo pasa incluso con los intendentes. Por si esto fuera poco, el Congreso dejará de tener vigencia hasta que entren en funciones, en marzo de 2010, los que sean electos el último domingo de junio. La camarilla gobernante deberá operar en una suerte de vacío político e institucional. En esto ha terminado la tentativa de "restaurar la política y el Estado", que proclamó la burguesía en su conjunto luego del derrumbe de 2002. Para el gobierno, las cosas podrían ponerse peores si se confirma la evidencia de que está retrocediendo en la provincia de Buenos Aires, y de que ‘el banquero solidario' saldrá cuarto cómodamente en la Ciudad (y esto sólo porque el quinto es el impresentable Ibarra).

Es decir que, después del 28, se viene un nuevo reparto de cartas y realineamientos políticos de inconfundible precariedad. De Narváez ya salió en punta a reclamar una elección interna en el peronismo, sin importarle que con eso deja a Macri en la banquina. Kirchner podría verse obligado a aceptar el reto, en el momento que le convenga, o en su defecto preparar una segunda luna de miel con su esposa (la colectora con los Sabbatella no lo lleva a ningún lado). La propuesta de De Narváez no deja de tener su gran carga de hipocresía, salvo que quiera hacer de cabo electoral de Reutemann, siempre que éste gane la elección santafesina.

Una victoria de Binner colocaría al gobernador ‘socialista' en la posición de piloto para fogonear la reconstrucción del Encuentro de Rosario, aquella ‘creación' del partido comunista y de Carlos Heller y la CTA, a fines de los '90, que incluía a Binner, Luis Juez, Stolbizer y Lozano - o sea Solanas. Sería el frente de izquierda de la Mesa de Enlace y dejaría al desnudo la precariedad de miras del Proyecto Sur de Solanas. Solanas, no hay que olvidarlo, firmó un documento con el cordobés Luis Juez hace sólo noventa días, que ambos calificaron como un acuerdo político. Sabbatella tendría que inscribirse en esta variante, porque Kirchner es un rehén definitivo del pejotismo bonaerense. La resurrección del Encuentro de Rosario obligaría a Carrió a definirse entre la alianza con la UCR o el liderazgo de Binner. A la ‘gorda' se le achican las opciones, porque ya es claro que hará un papel deslucido en las elecciones porteñas. ¿Quién da dos mangos por todo esto, en medio de la bancarrota capitalista?

Semejante disgregación política explica la última ‘bola' criolla: el adelantamiento de las elecciones presidenciales de 2011. ¡Festejaremos el Bicentenario en un Cabildo Abierto! Si la versión tiene algún asidero, significa que el gobierno ha decidido adelantar su exilio: no aguantaría una elección. Viviríamos la primicia del primer gobierno peronista que se va antes sin que lo eche un golpe militar.

Un "sencillo" productor, Alfredo De Angeli, sacó a relucir este filo de la crisis al plantear otro adelanto, el de la asunción de los nuevos diputados. ¡Es la propuesta más realista! De Narváez, sin embargo, lo contuvo, para defender el "apego a los plazos constitucionales". En buen castellano, salió a defender la continuidad de los K y a tramitar un pacto político extraparlamentario, o sea en las trastiendas. El régimen deberá cargar durante ocho meses con un Congreso desprovisto de legitimidad política, en medio de la crisis capitalista, de la quiebra fiscal de los Estados y del agravamiento de todos los choques entre las clases.

Todo esto demuestra que el adelantamiento de las legislativas no ha servido para parir un plebiscito, sino para acentuar la disgregación política. La transición política que se pondrá en marcha afectará a todas las clases y partidos, y debilitará en especial a la burocracia sindical, que vive de las prebendas estatales. El movimiento obrero mismo entrará en una fase transicional, de crisis por arriba y de luchas y organización clasista por abajo. Por esto es simplemente criminal que las agrupaciones y sindicatos independientes acepten acoplarse a la estructura burocrática y a la política patronal de la CTA, o sea que entren en las nuevas etapas de la crisis como furgón de cola y no como una fuerza que pelea una posición obrera dirigente y revolucionaria. Sería una réplica de la posición que han adoptado todos los partidos de la izquierda democratizante en estas elecciones: ir a la cola de los frentes patronales, proponer esos frentes para ‘ganar espacio' o promover la alianza con la burocracia de la CTA, que apoya al gobierno.

Meter candela

Es sabido que Argentina es un laboratorio de ensayo de los procesos mundiales; ahora, por ejemplo, se habla de la ‘argentinización' de la economía mundial. No es un concepto laudatorio, pero alcanza de sobra para alimentar el ego nacional. Ahora nos aprestamos a un nuevo ensayo: el lunes 29, los resultados político-electorales del 28 serán historia antigua. La crisis social y política no podrá ser abordada a partir de los parámetros que dejen los comicios. El pasaje del festejo a las lágrimas será muy breve, lo que contará será la calidad de las estrategias políticas.

La campaña electoral de nuestro partido ha estado enteramente determinada por la perspectiva política internacional planteada por la bancarrota capitalista. En todo momento, caracterizamos a estos comicios como el episodio de una crisis de carácter general, y nos servimos de la tribuna electoral como factor de preparación de los trabajadores para jugar un papel dirigente. Esto le da una importancia mayúscula a los progresos electorales que registraremos en la mayor parte del país, en especial en todo el norte argentino, en la provincia de Buenos Aires y en todos los cordones industriales (de Buenos Aires, Santa Fe y todos los distritos y pueblos con presencia industrial). "Que la crisis la paguen los capitalistas" es un planteo de reorganización social bajo el gobierno de los trabajadores, no como lo es para el centroizquierda (asistencialismo estatal), ni para la izquierda democratizante (toquemos los beneficios del capital - que, sin embargo, la crisis evapora, pero no al capitalismo). Cada voto al Partido Obrero, en todas las provincias y distritos, refuerza esta perspectiva revolucionara.

En los diez días que faltan, reforcemos la lucha por ese voto estratégico y la lucha contra el fraude y la proscripción electoral (la Cámara Electoral bonaerense decidió que vayamos separados en dos boletas: la 14 del Partido Obrero y la 257 de Política Obrera, en los extremos de las mesas, entre centenares de boletas colaterales y testimoniales).

Jorge Altamira y Marcelo Ramal

jueves, 4 de junio de 2009

Vote y Luche

Las elecciones: Un "recurso preventivo de crisis"

Los argentinos concurrirán a votar, el próximo 28, con una caracterización defectuosa de las elecciones. Algunos supondrán que son elecciones de "medio término" o parlamentarias, como dicen los De Narváez o Carrió e incluso Solanas y Sabbatella; y otros pensarán que son ‘testimoniales', como propagandiza el gobierno. Ni una cosa ni la otra. Los parlamentarios que se elijan saldrán de las urnas pintados, porque no podrán ejercer su mandato hasta marzo de 2010. El gobierno, por su lado, solamente conseguirá reunir, como máximo, un 35% de los votos, con lo que obtendrá el testimonio de que es una manifiesta minoría. La expresión que mejor define los comicios que vienen es una que está en boga por estos días: son "un recurso preventivo de crisis". Por un lado, fueron adelantadas (o, mejor, improvisadas) para apresurar los alineamientos políticos de cara a una acentuación de la crisis capitalista mundial en los países de América Latina; por el otro, son un remedo apresurado, de ningún modo una salida de conjunto. O sea que son la antesala de una acentuación de la crisis política.

El fantasma de la nacionalización

Los síntomas precursores están a la vista. Una parte del gobierno y gran parte de la oposición no dejan pasar un día sin reclamar la devaluación del peso, a pesar de que esa devaluación ya está en curso de varias maneras: por un lado, el Banco Central devalúa de a poco; por el otro, el peso acompaña al dólar, que se está devaluando frente a las principales monedas, incluso el real brasileño. La totalidad de las cámaras patronales, por su parte, se ha volcado a una movilización general para advertir contra probables nacionalizaciones de empresas en Argentina, en línea con lo ocurrido con las AFJP. Sabe, por supuesto, que el gobierno está en el rescate de los capitalistas, no en expropiarlos, como lo demuestra el uso de los fondos de la Anses para pagar la deuda externa o prestarle a los pulpos de la industria automotriz e incluso a los bancos, con planes para viviendas, automóviles y aparatos domésticos. Pero sospecha que la crisis capitalista puede forzar a los Estados a ir más lejos de lo que tienen previsto si se enfrentaran a conflictos sociales agudos, provocados por despidos masivos y suspensiones. Moyano y el ‘metalúrgico' Caló pueden despotricar contra las nacionalizaciones de Chávez a las empresas de Techint, pero aquí, en Argentina, la UOM no ha conseguido aún cerrar la paritaria metalúrgica ni disipar el estallido de un conflicto agudo en Siderar, de Techint precisamente, donde se están cocinando despidos masivos. Después de todo, Chávez sólo salió a nacionalizar cuando fracasó en todas sus tentativas para contener los reclamos de los obreros de Sidor, de Techint, en abril del año pasado. Está claro, entonces, que las elecciones son una suerte de ‘recurso preventivo de crisis' o el ‘ingreso a un proceso de bancarrota', o sea que inauguran una etapa de confrontaciones en gran escala. Lo ocurrido el lunes pasado, en la fábrica del vidrio Cive, en Córdoba, es premonitorio: una masa solidaria se metió en la planta para unirse a los obreros y expulsar a la intervención judicial que había decidido restituirla a la patronal vaciadora.

Polarización residual

Un cuadro general de este tipo debería expresarse en una confrontación política y en una confrontación electoral donde la izquierda fuera uno de los polos de la confrontación. Pero ocurre lo contrario: la oposición al kirchnerismo está encarnada por la derecha. El gobierno alimenta todos los días esta clase de confrontación: pretende presentarse como un obstáculo a la ‘restauración conservadora'. Se trata, por supuesto, de una polarización residual, que viene del choque, el año pasado, por las retenciones a la soja. La crisis agraria ha entrado ahora en una nueva fase, debido a la implacable caída del comercio internacional. Sin embargo, el ‘conflicto del campo' ha deformado el cuadro de las elecciones - entre otras cosas porque la mayor parte del centroizquierda y la izquierda democratizante se alinearon con uno de los dos bloques patronales en pugna, preferentemente con los sojeros. El impacto de la crisis mundial en la clase obrera y, en general, entre las masas no ha servido todavía para revertir esta situación. Precisamente para impedir que eso ocurra se han adelantado las elecciones. Lo que el ‘recurso preventivo de crisis' no puede impedir, sin embargo, es que aprovechemos la campaña electoral para clarificar la bancarrota capitalista, denunciar que el gobierno la descarga sobre los trabajadores (más allá de sus intentos de contención, que se hacen a expensas del dinero de las masas) y preparar a los explotados y a nosotros mismos para la etapa siguiente.

De una manera general, la oposición oficial al kirchnerismo se la ha pasado, como se dice ahora, vendiendo la piel del oso antes de haberlo cazado. Viene rumiando desde hace un año con el tema del pos-kirchnerismo. Sin embargo, de acuerdo con las encuestas, no le gana en la provincia de Buenos Aires. Además, viene exhibiendo una división cada vez mayor, lo que la invalida, objetivamente, como alternativa de poder. Las pujas entre Solá y De Narváez, entre Alfonsín y Stolbitzer, entre Carrió y Cobos crecen todos los días. Por otra parte, son bloques de oposición localizados (y fragmentados) en algunas provincias; no tienen presencia nacional. El pos-kirchnerismo está cantado, pero no hay nada que diga que lo hereden sus oráculos. El resultado electoral dejará en pie tres bloques capitalistas minoritarios y fragmentados, que no tendrán expresión parlamentaria hasta que se inaugure el período 2010. Todas las contradicciones de la situación actual y del régimen político se acabarán coagulando a partir del lunes 29.

Las elecciones, un prólogo

El objetivo principal de nuestra campaña electoral es desarrollar entre los obreros y luchadores más avanzados una comprensión adecuada de la realidad política en curso (que se caracteriza por la bancarrota capitalista y la descomposición de los regímenes políticos en presencia (y en nuestro país por una creciente belicosidad de la clase obrera) y, a partir de ella, ganarlos para un trabajo metódico y organizado de conformación de una oposición socialista y revolucionaria al régimen existente, en manifiesta descomposición. En este sentido, el plano de la izquierda se encuentra perfectamente definido. Por un lado, los Sabbatella y Solanas son colectoras políticas de la clase dominante. Cada uno a su modo trata de devolverle la vida a una suerte de Frepaso y, con ello, plantear alternativas inviables en el marco capitalista. Por otro lado, la vieja izquierda que se une es hoy necrología, vulgares seguidistas de los intereses capitalistas y de sus politiqueros. Desarrollar una alternativa de izquierda pasa por completo por el voto al Partido Obrero.

Jorge Altamira

sábado, 23 de mayo de 2009

Una elección testimonial

El fallo judicial que declara la legalidad de las candidaturas "truchas" podrá servir para que Scioli, Kirchner y los intendentes sigan inscriptos en sus listas. Lo que no va a resolver, de ningún modo, es el fraude político de sus candidaturas y de la elección del 28 de junio en su conjunto.

Detrás de los candidatos testimoniales, ingresarán al Congreso y a los concejos unos perfectos desconocidos para el electorado. Así, las listas "truchas" revelan la debilidad de fondo del campo oficial: más allá del círculo gobernante, al kirchnerismo no le queda nada.

Pero las listas truchas son solamente la punta del ovillo del fraude electoral de junio. En los municipios bonaerenses, los mismos intendentes que encabezan las listas "truchas" están armando un corte de boleta en favor de ellos. En muchos casos, la maniobra está orquestada con el "pro" peronismo de De Narváez. Esto significa que "neoliberales", de un lado, y "nacionales y populares", del otro, se nutren de una base común de punteros y, por lo tanto, de lobbys capitalistas.

Las colectoras municipales son numerosas, también, en el "acuerdo cívico" de Carrió y Cobos.

Con todos estos antecedentes, ¿qué va a detener al gobierno y a los intendentes de repetir, aún a mayor escala, el robo de boletas y el falseamiento de las actas de escrutinio? Sería una mancha más al tigre.

De todos modos, los candidatos truchos solamente entrarán en funciones en marzo de 2010, después que juren para las galerías en diciembre próximo (ya fuera de las sesiones ordinarias). Durante casi un año seguirá legislando el Congreso actual, o sea una representación ficticia. El gobierno podrá valerse, durante un largo período, de un vacío político para desarrollar lo que ya ha puesto en marcha: el vaciamiento de la Anses, el rescate a los monopolios capitalistas, el congelamiento de las paritarias, la devaluación del peso y el acuerdo con el FMI.

Estafa política

La mayor estafa de las elecciones de junio tiene que ver con su contenido político. Los Kirchner, por ejemplo, reclaman el voto en nombre del "modelo de la producción y del trabajo", mientras crecen con toda la furia las suspensiones y los despidos. Es el "modelo" que ha sido definitivamente quebrado por la bancarrota capitalista mundial. El superávit fiscal ya voló por los aires, en medio de la caída de la recaudación y del pago de los intereses de la deuda pública. Pero desde que comenzó el año, casi el 40% de esos intereses se han pagado con la plata de la Anses. La Anses tiene en su cartera el 20% de la deuda pública, o sea la mitad de sus ‘inversiones'. El "modelo" se ha patinado los recursos jubilatorios, no para "defender el trabajo" sino para pagar la deuda pública -o sea, rescatar a los especuladores -, y en subsidiar a bancos, automotrices y a toda la patronal que despide y cesantea. Mientras tanto, los "beneficiarios" de esta malversación han ejecutado "una fuga de capitales que ya supera a la de la crisis de 2001" (Cronista, 20/5).

Para después de junio, cuando las posibilidades del tesoro y de la Anses estén definitivamente quebradas, el gobierno se dispone a arreglar con el FMI y con el Club de París; o sea, a llevar adelante lo que le reclaman Prat Gay, Carrió o Cobos. Mientras Kirchner recorre el conurbano exaltando al "modelo productivo", sus emisarios negocian en Europa y Estados Unidos los términos de un pacto con el capital financiero, o sea una devaluación, tarifazos, impuestazos y congelamiento de de salarios para después del 28. Los economistas oficialistas y los opositores admiten que, en medio de una bancarrota mundial, una devaluación no contribuirá en nada al aumento de las exportaciones. Pero sí sería efectiva para "licuar el gasto"; para pulverizar los salarios estatales, las jubilaciones y los propios fondos de la Anses, que han sido prestados en pesos a los capitalistas y al propio Estado. En la fila de los devaluadores se ha anotado Claudio Lozano, el economista de Solanas. Por eso, los centroizquierdistas también coinciden con Prat Gay a la hora de recetar "políticas sociales" ante la crisis: proponen el "ingreso universal por hijo", pero no tienen una política ni un programa frente al despido de sus padres, o ante la licuación de sus devaluados salarios.

Una campaña nada testimonial

En medio de este despliegue fraudulento, la campaña electoral del Partido Obrero está pegada al curso real de las luchas y convulsiones sociales que acompañan al desarrollo de la crisis capitalista. En primer lugar, porque oponemos a ella un programa de salida en función del interés popular. Esta campaña se está llevando adelante en contacto directo con la clase obrera que lucha contra la crisis, en Massuh, en Pinkilton o en Mahle, en Cotar (en el cordón industrial santafecino), en Atucha (Zárate), en Cive y en las automotrices de Córdoba, en el Indec, en el Teatro Colón y en los barrios afectados por la miseria social, la penuria de vivienda y sus consecuencias sanitarias.

En estos cuarenta días, en oposición a estas listas truchas, desarrollaremos una campaña que preparará el terreno para que los trabajadores hagan valer, por medio de la organización y la lucha, "que la crisis la paguen los capitalistas y sus políticos".


Marcelo Ramal

jueves, 14 de mayo de 2009

La crisis es del Capitalismo que la paguen los Capitalistas

Elecciones con cartas marcadas

Olvídese el lector de los ataques que se propinan una vez por día los candidatos del sistema: las elecciones del 28 de junio próximo ya están ‘arregladas'. Un repaso a los pronunciamientos de los últimos días, por parte de empresarios y economistas, deja en claro que se está tejiendo un verdadero ‘acuerdo nacional' para, después de las elecciones, ir al FMI y devaluar el peso a 4,50 ó 5 por dólar. Cuando se leen esas declaraciones con cuidado, emerge la coincidencia de que Argentina se encuentra en ‘default' - o sea cesación de pagos- y que el dinero de los trabajadores acumulado en la Anses se está agotando como recurso para financiar el pago de la deuda pública y los subsidios que reclaman los capitalistas que operan en el país. La oposición, acusada de ‘destituyente', no deja de reclamar, sin embargo, una salida concertada con los K para el ‘día después'. Claro que para eso deberá contribuir a que K no salga con la cola entre las piernas en la provincia de Buenos Aires. Los intendentes K deberán encargar a su aparato el arreglo necesario para que los resultados no desentonen con el objetivo post electoral. El fraude ‘consentido' es una parte importante del ‘acuerdo'.

‘Defaulteemos' a la Anses

De acuerdo con el Cronista Comercial (7/5), la deuda del Estado con la Anses, que vence en 2010, "llegaría a 35.000 millones de pesos". Está prevista la emisión de nuevos títulos, con vencimiento en 2016, por alrededor de 10 mil millones de pesos (esta emisión es otro desfalco a la Anses, ver nota). Los recursos líquidos de la Anses se encuentran por debajo del límite que debe conservar para garantizar los pagos de las jubilaciones de un año. Pero la caja de los jubilados no financia solamente el pago de la deuda estatal. Financia, asimismo, el rescate, por ejemplo, de Massuh o de General Motors, o la deuda que contrae el Estado para subsidiar a empresas, y también compra los bonos que le venden las empresas privadas como alternativa de crédito; según, de nuevo, el Cronista, "se colocaron casi 150 millones de dólares en bonos privados este año". La semana pasada, por ejemplo, la Anses compró la mitad de una emisión en pesos por parte de Edenor, que está en manos del grupo Mindlin. También se dispone a hacerlo con el Banco Hipotecario, del grupo Elsztain, para financiar emprendimientos inmobiliarios.

Ahora bien, en el cuadro de bancarrota económica del capitalismo, a nivel mundial, la recuperación de estos créditos es absolutamente incierta. La trampa financiera en la que el gobierno está metiendo a la Anses explica por qué no acata el fallo de la Corte, que ordena el pago de la deuda con los jubilados por la movilidad jubilatoria desde el abandono de la convertibilidad (Badaro). La dilación en el cumplimiento del fallo Badaro para el conjunto de los jubilados significa acumular juicios que se van a perder y una deuda potencial imposible de calcular. Los K están dejando a la Anses en estado de ‘default'. El gobierno ya está ejerciendo ese ‘default' cuando suscribe acuerdos salariales no remunerativos, porque no se computan para el cálculo de la movilidad semestral de las jubilaciones establecida en una ley reciente. El ‘default' contra los jubilados puede sobrevenir como consecuencia de que los deudores de la Anses incumplan sus compromisos, algo que ya está ocurriendo, porque el Estado le está pagando deuda a la Anses con nueva deuda. O puede sobrevenir como resultado de una devaluación del peso; en este caso, se reduciría el valor de las jubilaciones en términos de dólares y también frente a la inflación. No es casualidad que el gobierno se haya negado a que las jubilaciones pudieran ser ajustadas por inflación o que el índice de inflación sea manipulado por el IndeK.

Lo ‘curioso' del caso es que el financiamiento del gobierno y de las empresas debería estar, en un régimen capitalista, a cargo de los bancos - no de los jubilados. En Argentina, otra cosa ‘curiosa', los bancos están ganando fuerte. Además, están desbordados de dinero. Los bancos tienen nada menos que el 36,3% de los depósitos en alguna forma de liquidez, o sea disponible en dinero. Lo acaba de informar el Banco Central (InfoBae, 13/5); es decir que solamente presta el 63,7% de lo que recibe. Se trata de unos 64.000 millones de pesos. En lugar de prestarlos, los tiene invertidos en títulos del Estado o en acciones líquidas, lo que les permite una incesante especulación con sus cotizaciones. Los bancos son los canales de fuga de capitales y no están dispuestos a prestar en pesos mientras dure la crisis. Es lo que ocurre en todo el mundo. La salvación de los ahorros de los trabajadores en la Anses pasa por la nacionalización, sin compensación, del sistema bancario completamente parasitario.

Devaluemos mientras el FMI no está

La utilización sistemática del dinero de la Anses descuenta una devaluación del peso y la licuación de los recursos de la entidad. La devaluación también la dan por descontada los que dolarizaron 45.000 millones de pesos (salida de capitales) desde el inicio de la crisis a fines de 2007. La piden a gritos los de la UIA y la Mesa de Enlace, y todavía más el círculo de asesores de Kirchner -Curia, Frenkel y Aldo Ferrer (Crítica, 10/5), y hasta los enemigos de Kirchner, como Angel Broda (Ambito, 13/5) o Prat Gay (The Buenos Aires Herald, 10/5). Los ‘nacionales y populares' quieren un dólar ‘desarrollista' y los ‘liberales' uno de ‘equilibrio', pero los dos coinciden en un entorno de 4,50 a 5 pesos. Los ahorros de la Anses (y las deudas de los empresarios y del gobierno con la Anses) quedarían reducidos en un ‘módico' 35%. Cuando decimos que las cartas están marcadas es porque oficialistas y opositores se han puesto de acuerdo en la madre de todos los desfalcos: un nuevo desfalco a los jubilados y a los trabajadores que aportan a la previsión social.

El FMI entra en esta historia, obligadamente, porque saqueada la Anses y con los bancos haciendo caja, se termina la política de ‘vivir con lo puesto'. El acuerdo con el FMI serviría para financiar el ‘acuerdo nacional' que emergerá después del 28 de junio, cuando los K pierdan la mayoría en el Congreso. Es que la devaluación aumentará el valor en pesos de la deuda pública -incluso de aquella en pesos que se ajusta por inflación, porque ésta va a subir una enormidad y tendrán fin las manipulaciones del IndeK. El desfalco de la Anses está perfectamente previsto.

Cualquier observador sabe, sin embargo, que la tendencia de la crisis mundial lleva a una inexorable devaluación del dólar. Los yanquis también necesitan ‘defoltear' a sus fondos de pensión o licuar el dinero que la clase media norteamericana ha puesto en los fondos de inversiones. Una devaluación del peso se montaría sobre una devaluación del dólar, lo cual daría lugar a una mega-devaluación frente a todas las otras monedas, en especial aquellas con las que comercia Argentina, como Brasil o Europa. La devaluación se convertiría en un mega-negociado para la ‘patria exportadora' -sojeros incluidos. Pero al mismo tiempo produciría un estallido monetario y la dislocación del Mercosur.

Tinelli

La campaña electoral es una enorme pantalla para ocultar la inminencia de un nuevo desfalco. La gran estafa que se prepara requiere que sea convertida en un ShowMatch. Los aprendices de brujo olvidan, sin embargo, que no hay plazo que no venza ni deuda que no se pague.


Jorge Altamira